sábado, 15 de febrero de 2014

Resaca

Pero a la inversa,
levantar cansado,
o no levantar,
simplemente,
tomar consciencia.
El hastío pródigo
de la danza de sombras
y los tientos de luces,
poco a poco pidiendo tregua.
La bebida se resigna 
y la comida se rechaza
desde que estar se convierte
en placentero derecho.
Y volver en sí sienta 
reconquista y acierto.

Y la otra, intangible
pero que también se bebe.
Que ni libro, ni juego
ni televisión despeja.
Pues tanto se acumula
que no deja sonreír
ni esbozar palabra
sino es de espera.
Que no esperanza, 
pues la raíz se agarra
y la desilusión se queda.
De vida, de gente,
del día a día
la inevitable migraña
de tu ausencia.

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