Aún estoy despierto.
Con resaca de siesta,
apostando horas con la muerte.
Y perdiendo.
Soy el actor entre bambalinas,
sin acabar de tomar forma,
buscando excesos
y olvidando la escena.
Vagando hasta casa
en horas muertas, frías,
las de la vergüenza,
del camión de basuras
y el servicio de bicicletas.
Agrupo expatriados
Que saludan sus tierras
con un respiro.
Vuelvo a este austral oeste,
tan viejo como olvidadizo,
donde viven hombres de luz
en campos de fiebre.