viernes, 28 de febrero de 2014

Hacia el mar

Aún estoy despierto.
Con resaca de siesta,
apostando horas con la muerte.
Y perdiendo.
Soy el actor entre bambalinas,
sin acabar de tomar forma,
buscando excesos
y olvidando la escena.
Vagando hasta casa
en horas muertas, frías,
las de la vergüenza,
del camión de basuras
y el servicio de bicicletas.
Agrupo expatriados
Que saludan sus tierras
con un respiro.
Vuelvo a este austral oeste,
tan viejo como olvidadizo,
donde viven hombres de luz

en campos de fiebre.

lunes, 24 de febrero de 2014

Cikar

Hay quien comienza
un juego (secreto)
consigo mismo.
Se concede poder,
se autoproclama
caballero con derecho.
Es una rebelión de descuido,
un despecho programado.
Permitirse un respiro
y ganar una excusa.
Encontrar la huida 
de calma y sosiego,
huida al frío,
en forzada compañía
de amigos de vicios.
Es el juego más largo,
y el más entretenido
pues remueve horas
solitarias y necesidad,
donde son las cenizas
las que avivan las brasas.

viernes, 21 de febrero de 2014

Oromë & the hunter

Sin querer sentaba,
siempre alerta, siempre atento,
sin dejarse llevar,
sin diversión, sin sentimiento.
Vigilando la larga paz,
royendo por dentro
viejos odios y nuevos miedos.
Renqueaba de pereza,
frunciendo el ceño,
suspirando de impotencia,
cansado de la espera.
Quizás en su lecho
imaginase amenazas,
con demasiada ansia
escrutando desvelos.
Veía en las miradas
cien engaños
y un destello malvado
que no existía
pero surgió sembrado
por su indebida malicia.

Y cuando por fin cala
la duda, la desconfianza
y tanto reproche,
la traición cobra vida.
Quedando inaugurada la caza
del que por alumno tenía.
Y como un viejo lobo
que se propone
cazar a un joven oso,
el arco y la lanza coge.
Porque no dejará senda
sin recorrer,
ni musgo en los caminos.
Persigue el rastro
por la roca viva,
sólo estrellas de guía
por el agua olvidadiza.

Y al fin mata a la bestia,
pero no guarda trofeo.
Prepara una hoguera
que asusta al cielo
pero no deja memoria,
ni funde el hielo.

jueves, 20 de febrero de 2014

No hay consuelo

Cuando la ciudad se seca
y el hielo al temple
guarda el humo de mil desvelos.
Cuando el suelo tiembla
y el techo deja ver
la teja rota y cien agujeros.
Cuando la mano no llega
y resbala en el cristal
en que mi mejilla fría
choca su aburrimiento.
Cuando adoquines bajo la suela
y la brisa en desnudos árboles
son el único testigo.

Cuando alguien espera,
o echa de menos.

martes, 18 de febrero de 2014

Al alba y sin nubes

Llegando a la esquina
un silbido, un aviso,
un giro, un beso.

Más al sur del balcón,
al oeste de la balaustrada
donde el sol se escondía
de nosotros, de la lente.
Una ciudad bañada en plata
y en  roca reflejada,
más allá de terrazas
y divanes de fantasía
donde vaguea el recuerdo.
En patios tomados
por las flores y las ramas,
pasado el arco olvidado
de la diosa Elvira.

En aquel jardín
cercado de escaleras,
con el rostro consternado,
de preocupación nudosa,
los árboles siembran
un campo de granadas.

Abiertas en la hierba
y de las grietas, irremediable,
cae el llanto carmesí.
Y nutren los huesos
que la sostienen viva.

Como yo, como Boabdil,
tanto queda, tanto duele,
que parece que de pena
la ciudad crezca.


lunes, 17 de febrero de 2014

Stationery

He llegado a amar
la oscuridad,
noches eternas enjauladas
entre nuestros labios.
He llegado a ver oscuridad
en mis sueños,
uniéndome contigo
de cuarto a cuarto.
Tirando de ella
hasta que te encuentro.
Sea cerca o lejos,
en tus rincones
queda mi hogar
y acaba el éxodo.

Y allí, siempre esperando
a decir hasta luego.
Casi un beso robado,
a la soledad que llegaba.
Una última vez
que tanto deseaba
la oscuridad volvió
entre tu pelo.
Y mi felicidad murió
tras aquel abrazo.

sábado, 15 de febrero de 2014

Resaca

Pero a la inversa,
levantar cansado,
o no levantar,
simplemente,
tomar consciencia.
El hastío pródigo
de la danza de sombras
y los tientos de luces,
poco a poco pidiendo tregua.
La bebida se resigna 
y la comida se rechaza
desde que estar se convierte
en placentero derecho.
Y volver en sí sienta 
reconquista y acierto.

Y la otra, intangible
pero que también se bebe.
Que ni libro, ni juego
ni televisión despeja.
Pues tanto se acumula
que no deja sonreír
ni esbozar palabra
sino es de espera.
Que no esperanza, 
pues la raíz se agarra
y la desilusión se queda.
De vida, de gente,
del día a día
la inevitable migraña
de tu ausencia.

jueves, 13 de febrero de 2014

Responder con máscaras

Leyendo moría de pena
al ver las pobres palabras
que el pobre desgraciado
había olvidado en la vereda,
como una casa apuntalada,
expuesta cual cuadro sin marco
hasta la 'insaciedad', eternas.
Porque al final el escritor tiene
la más cruel pasión,
la premeditada, rayando la locura
e imbuida de ansia y temor.

¿Quién sabe si Ulises fue excusa,
mito, relato… u hombre?
Quizás fue un vecino molesto
que alguien quiso desterrar
de su jardín suficiente tiempo.
Quizás Alejandro, sí, el Magno,
fue campesino dedicado
con aires de grandeza.
Y día a día el César traicionado,
grabando su decepcionada faz
en la historia, de advertencia.

lunes, 10 de febrero de 2014

El corazón delator

(Y reminiscencias de un verano)

Tanto existe en lo invisible,
tantos tanteos en la niebla
de la aquiescencia más sorda.
Miré como siempre mire
desde impropias fortalezas,
ya no fuertes, sino temblorosas.
Mis labios medían las palabras
con la ayuda de una mente
viajera, ausente, ocupada.
Limitaba con su muralla,
lidiaba feliz, ardiente,
con una inusitada sorpresa.
Pero mi corazón no latía
 al ritmo de la conversación.
Y tuve por un instante un sueño
en que me perdía,
un desmayo de ilusiones

en el contorno de su cuello.

miércoles, 5 de febrero de 2014

De reconquista

A veces siento la tormenta,
sin que esté, sin que arrecie.
va y viene, sin que escampe,
se esconde, como si no hiriese.
Se alza ingrávida, retumba y azota,
con pasmosa indiferencia,
como si al sol reverenciare
en ansia de desamor desdibujado.
Vientos de gacha cabeza embisten,
y la cascada carga ensordecedora.
Se desploma y ceden, en frenesí,
los muros por arena sepultados.
Danzando hasta el clímax, hasta su cenit,
la batalla se aleja del pueblo.
La tierra responde orgullosa y noble,
consciente del poder que esgrime.
Empujan, chocan, reina contra rey,
en un fragor bajo las olas muerto.
El mar ruge aún calmo y se divide,
mas la luna mantiene el cerco y oye,
en su anillo de hielo, cual emir,
a la infinita respiración recobrar el aliento.

martes, 4 de febrero de 2014

La voluntad

No importa bajo qué cielo,
da igual bajo qué sábana, 
da igual qué aire respiremos, 
no importa qué lluvia caiga. 
Caminamos cavando trincheras, 
guiados por la (mala) suerte. 
Arrastrados por el corazón 
y la mente arrastrando. 
Vivimos al acecho del instante,
apartando torrentes de palabras
 y miradas juiciosas. 
Pídeme lo que sea, 
una oreja atenta o una sonrisa, 
una mirada comprensiva
o una copa de fiesta. 
Una noche en vela 
o un abrazo oportuno. 
Aunque siempre pensando 
que ojalá sea un beso. 
Daré todo, de corazón sincero, 
todo lo que en necesidad 
dicten tus sentimientos. 
Y a cambio, nada pido, 
tan sólo… la voluntad.