Hoy, la sociedad nos ha vencido
y la realidad nos ha derrotado.
Hoy se desgarró el vestido
y agujereó la suela.
Por vez primera, siento la tierra
y su pulso omnisciente
del que sabemos tan poco.
Por vez primera vulnerable,
esperanza y muerte isócronas,
en cruel experimento,
pulverizadas al viento.
Perfume de ciudad en natural infierno.
Libérame de mis nubes de plástico,
encuéntrame en mis paraísos incendiados,
aleja las voces inquietas y meladas.
Muerte, llama a la puerta
de nuestra humanidad.