No importa bajo qué cielo,
da igual bajo qué sábana,
da igual qué aire respiremos,
no importa qué lluvia caiga.
Caminamos cavando trincheras,
guiados por la (mala) suerte.
Arrastrados por el corazón
y la mente arrastrando.
Vivimos al acecho del instante,
apartando torrentes de palabras
y miradas juiciosas.
Pídeme lo que sea,
una oreja atenta o una sonrisa,
una mirada comprensiva
o una copa de fiesta.
Una noche en vela
o un abrazo oportuno.
Aunque siempre pensando
que ojalá sea un beso.
Daré todo, de corazón sincero,
todo lo que en necesidad
dicten tus sentimientos.
Y a cambio, nada pido,
tan sólo… la voluntad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario