viernes, 21 de marzo de 2014

A escalas

No hay condena
que la impaciencia no venza
pero sí colinas,
y edificios de sombras,
que siembran el suelo
de aprensión y desasosiego.

¿Quién ha dicho que el alba
era luz diáfana, casi mortecina?
Nada hay en ella de triste ni divina.
Sube cuanto puedas, 
si quieres conocer la verdad. 
Sube,
hasta que el aire falte
y el suelo sean las nubes.
Porque allí la noche parece
desglosarse y el sol no es astro,

sino cielo exaltado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario