viernes, 9 de mayo de 2014

Teselas

Como alargadores,
sin saber cuánto,
sin saber hasta cuando.
Como uno que se mantiene
al filo, y falla.
Quebrado cual teja recocida
hasta que otra la sustituye
y no se ennegrece,
sólo refleja la corriente
que remonta  y cruje.
Demente, desmantelado,
cuando se remueve la piel
pero no queda nada.

Inflados como globos
de mercurio,
buscando el molde,
acomodados en el espino.
Un camino de ascuas
y un cielo de cenizas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario