Soy una esfera de cristal,
soy infinita.
Soy espejo del mundo
de raíces inversas
y deformes nudos.
Soy lupa de estrellas,
telescopio de manos
y ojos ansiosos.
Mas una mirada
que torna ciega
olvida el mundo,
y en sus grietas,
se acumula lo oscuro.
Vino tras la piel,
después del toque final,
cual caricia de gracia.
Me deshice.
Ahora soy planeta en implosión
habitado de fragmentos.
Y no vive ciego alguno
que vislumbre vida en mis fisuras.
Soy viuda del futuro
e hija de la nada.
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