Esta ciudad nos esconde
pero todos revivimos neón,
bajo líneas y líneas de palabrería,
y nadie nos descubre,
excepto el león de piedra.
Mas nada frena, y yo subsisto,
los ambiciosos perduran.
yo soy cómplice de penurias,
de coartada permanencia
en decorados abismos.
Y despierto cada día,
cada cana, cada arruga vengativa
será una vida, un placer escondido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario